El recuento de los años (III)
El D.F. es más un estado mental que otra cosa- fué una de las primeras cosas que me dijeron cuando cambié la provincia por la capital, y no es hasta que llevas cierto tiempo viviendo allá cuando puedes validar lo atinado de la frase.
En mi caso aplicó por completo. Eso y el estilo de vida que conlleva ser consultor definieron mis primeros años en la ciudad de México.
Dado que mi intención en esa etapa era viajar, y que nadie más en la empresa quería hacerlo, recayó en mí el atender los proyectos en el resto del país. Así que lo común era que me avisaran un par de días antes de salir que había necesidad de hacerlo, y si te tocó estar en el aeropuerto internacional de la ciudad de México esperando vuelo antes de las 7 de la mañana del 2007 al 2009, muy probablemente cruzamos caminos.
Era raro para mí dado que estaba acostumbrado a vivir con mis amigos (toda la etapa de Cd. del Carmen fué así), y ahora tenía un departamento en dónde llegaba a dormir y donde desde temprano ( intentaba que no fuera muuuuy temprano) salía a mis labores.
Vivir con alguien más te enseña a ser tolerante, vivir solo te enseña a ser independiente. El punto es que la mayoría de las veces uno no lo aprecia.
Definitivamente me divertí, viajé de un lado a otro,y aunque se hizo frecuente el ya no tomar mis vacaciones completas o dejar de festejar en casa de mis padres las celebraciones familiares, algunas de las cosas que siempre fueron importantes en la libretita de "cosas por hacer" se cumplieron.
Al final la etapa de consultor, con todo y las desveladas estudiando para las certificaciones, el lidiar con los clientes (que a ciertos niveles malentienden el concepto del "plus", y tristemente eso sucede cada vez más seguido), la administración de proyectos, los teléfonos volando a 20 cm. de tu cara y los viajes en avión de más de 3 horas, ayudó al crecimiento de la parte profesional de mi persona. Al final de ese momento entendí que necesitaba desarrollar otras cosas que la consultoría no me podía dar. No es que el seguir viajando en ese momento dejara de ser atractivo o el trabajar a cierto tipo de empresas no tuviera su recompensa. Simplemente un día la sensación de que era necesario cambiar, llegó. Y por esa necesidad de cambio llegó la etapa actual...
En mi caso aplicó por completo. Eso y el estilo de vida que conlleva ser consultor definieron mis primeros años en la ciudad de México.
Dado que mi intención en esa etapa era viajar, y que nadie más en la empresa quería hacerlo, recayó en mí el atender los proyectos en el resto del país. Así que lo común era que me avisaran un par de días antes de salir que había necesidad de hacerlo, y si te tocó estar en el aeropuerto internacional de la ciudad de México esperando vuelo antes de las 7 de la mañana del 2007 al 2009, muy probablemente cruzamos caminos.
Era raro para mí dado que estaba acostumbrado a vivir con mis amigos (toda la etapa de Cd. del Carmen fué así), y ahora tenía un departamento en dónde llegaba a dormir y donde desde temprano ( intentaba que no fuera muuuuy temprano) salía a mis labores.
Vivir con alguien más te enseña a ser tolerante, vivir solo te enseña a ser independiente. El punto es que la mayoría de las veces uno no lo aprecia.
Definitivamente me divertí, viajé de un lado a otro,y aunque se hizo frecuente el ya no tomar mis vacaciones completas o dejar de festejar en casa de mis padres las celebraciones familiares, algunas de las cosas que siempre fueron importantes en la libretita de "cosas por hacer" se cumplieron.
Al final la etapa de consultor, con todo y las desveladas estudiando para las certificaciones, el lidiar con los clientes (que a ciertos niveles malentienden el concepto del "plus", y tristemente eso sucede cada vez más seguido), la administración de proyectos, los teléfonos volando a 20 cm. de tu cara y los viajes en avión de más de 3 horas, ayudó al crecimiento de la parte profesional de mi persona. Al final de ese momento entendí que necesitaba desarrollar otras cosas que la consultoría no me podía dar. No es que el seguir viajando en ese momento dejara de ser atractivo o el trabajar a cierto tipo de empresas no tuviera su recompensa. Simplemente un día la sensación de que era necesario cambiar, llegó. Y por esa necesidad de cambio llegó la etapa actual...



0 Comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
Vínculos a esta publicación:
Crear un vínculo
<< Página Principal