Mexicali 2009 (I)
I' m so tired of being here... suppressed by all my childish fears...
My Immortal - Evanescence
"Hace frío"- fué lo primero que pensé hoy en la madrugada, mientras bajaba del vuelo Cd. de México-Mexicali. Una luna gibosa y amarilla, como salida de una historia de H.P. Lovecraft medio iluminaba el desierto a mi izquierda...
La misma rutina de los últimos viajes: esperar a que el carro de servicios traiga mi maleta, responder a las sutiles preguntas de los agentes de la PFP referentes a qué hace un tabasqueño en Mexicali (seguramente debo de traficar algo, cacao, petroleo, o populismo tropical me digo a mi mismo)...
Mismo hotel, mismo piso (creo que que ya recorrí todas las habitaciones del piso 2). Misma sensación de tener el corazón en pedacitos y repartido por media patria (1/4 en Villahermosa, 1/4 en el D.F. y lo restante entre Veracruz, Puebla y Ciudad del Carmen)...
Me voy a tratar de dormir queriendo no estar aquí, deseando que el buen Taco (asi con mayúsculas) no me dejara dormir con sus chillidos a la puerta de mi recamara, que mi mujercita me diera la espalda para poder abrazarme a ella, o que el calor del sureste me sofocara me hiciera sentir enfermo sabiendo que mi familia me va a dar los buenos días en la mañana... que la tuza (si yo les contara la mitad de lo que sé de la Tuza y eso menos de la mitad de lo que hay que saber de ella) me fuera a tocar la puerta para avisarme que voy retrasado a la oficina y que hay auditoría...
Mexicali tiene ese efecto en mí, en otros tiempos, con otra gente... o quizá es algo que siempre ha estado en mí y lo único que hace es acentuar el sentimiento: de estar en cualquier otra parte, menos aquí...

"Hace frío"- fué lo primero que pensé hoy en la madrugada, mientras bajaba del vuelo Cd. de México-Mexicali. Una luna gibosa y amarilla, como salida de una historia de H.P. Lovecraft medio iluminaba el desierto a mi izquierda...
La misma rutina de los últimos viajes: esperar a que el carro de servicios traiga mi maleta, responder a las sutiles preguntas de los agentes de la PFP referentes a qué hace un tabasqueño en Mexicali (seguramente debo de traficar algo, cacao, petroleo, o populismo tropical me digo a mi mismo)...
Mismo hotel, mismo piso (creo que que ya recorrí todas las habitaciones del piso 2). Misma sensación de tener el corazón en pedacitos y repartido por media patria (1/4 en Villahermosa, 1/4 en el D.F. y lo restante entre Veracruz, Puebla y Ciudad del Carmen)...
Me voy a tratar de dormir queriendo no estar aquí, deseando que el buen Taco (asi con mayúsculas) no me dejara dormir con sus chillidos a la puerta de mi recamara, que mi mujercita me diera la espalda para poder abrazarme a ella, o que el calor del sureste me sofocara me hiciera sentir enfermo sabiendo que mi familia me va a dar los buenos días en la mañana... que la tuza (si yo les contara la mitad de lo que sé de la Tuza y eso menos de la mitad de lo que hay que saber de ella) me fuera a tocar la puerta para avisarme que voy retrasado a la oficina y que hay auditoría...
Mexicali tiene ese efecto en mí, en otros tiempos, con otra gente... o quizá es algo que siempre ha estado en mí y lo único que hace es acentuar el sentimiento: de estar en cualquier otra parte, menos aquí...

