Fuimos parte de la misma historia, íbamos en la misma prepa...
Yo siempre fuí una lacra y tu eras del cuadro de honor...
El Tri - Piedras rodantes
¿Alguna vez sentiste amigo lector, querida lectora, que había alguien que te hacía querer ser mejor persona?...
Yo lo viví...
Era el mes de Enero, de 1995, cuando la volví a ver. La había extrañado durante todo mi período de vacaciones, y lo primero que hice fue abrazarla, como si no la hubiera visto en años, como si nos fuéramos a separar toda una vida. Hacía apenas un par de meses que me habían propuesto la posibilidad de ir a Monterrey a estudiar mi carrera. Y todo lo que sonara a tierras lejanas entre mi padre y yo era como música a mis oídos. Sólo tenía el ligero problema del promedio.
No voy a mentir. Nunca fuí un buen estudiante. De hecho desde la secundaria dejé de estudiar para los exámenes y el realizar trabajos de investigación normalmente era una ofensa a mi intelecto, así que mi promedio general no era bueno, tampoco estaba tan errado, pero siempre he adolecido hasta el día de hoy de no prestar atención a algo que no me interese. Y pocas clases lograban hacerlo. Pero eso estaba a punto de cambiar.
Las platicas con la chica en cuestión, mi creciente interacción social debido al equipo de básquetbol del salón, y la necesidad de alejarme de la curiosa relación odio-odio que traíamos entre manos mi padre y yo, me dió el combustible necesario para por primera vez comenzar a hacer las cosas correctas. Todo el mes de Febrero y de Marzo fueron de ensueño... Creo que nadie se esforzó como un servidor en todos los sentidos (1). Y pronto llegaría el 14 de Febrero.
A ella le gustaba
Bryan Adams... y yo sentía una predilección especial por
"Do i have to say the words?". Así que decidí que ese año era el mío, y que la suerte, fe, destino, fuerza, vudú, karma o lo que fuera, me acompañaban. Pacientemente junté el dinero necesario, y un par de días antes, compré el "so far, so good".
El día previsto, realizamos nuestra rutina de siempre. Ella paseó por la escuela, platicamos un poco, tomamos nuestro café negro de la mañana, y el mundo siguió su curso normal, hasta que la hora de salida hizo su aparición. Como si fuera cualquier otro día caminamos nuestra ruta de siempre. Al llegar al costado de la catedral donde siempre esperaba que ella tomara su autobús a casa, sus amigas subieron primero, la tomé de la mano y le pedí que se quedara un momento. No comencé con un: "Tú me completas", no fue un: "Sólo soy un chico, esperando a ser amado" lo que inició las hostilidades, no, lo que comenzó mi declaración de lo que sentía por ella inició con un: "Sólo quiero tomar tu mano por el tiempo que se me permita, sabiendo que me quieres, y que tú sepas cuánto te quiero...", los nervios dejaron de ser una preocupación, la respiración se normalizó, y el sabor metálico en los labios desapareció. Simplemente fuí yo mismo. Finalmente puse entre sus manos aquel compacto de
Bryan Adams, junto con mi corazón.
Me miró, como solo esos ojos cafés de 16 años podían hacerlo. Tomó el disco de entre mis manos, y sonrió. Lentamente, de forma imperceptible para el mundo, pero no para mí, se acercó a mí, sus brazos rodearon mi cuerpo de adolescente y en ese momento algo ocurrió.
Se dice que cuando algo triste está ocurriendo, el tiempo avanza muy despacio y parece durar años. Se dice que cuando algo hermoso ocurre el tiempo se acelera y parece avanzar segundos. Lo que nunca nadie te dice es que hay momentos en que ambas cosas ocurren, y el tiempo se detiene, por completo. En ese entonces no lo sabía pero así fue. Sólo por dos segundos, el mundo se detuvo en excepción a las teorías general y especial de la relatividad, quebrando lo mismo los gatos medios vivos medios muertos de
Schrödinger que las concepciones filosóficas de
Kant, simplemente el mundo dejó de girar...
Supongo que por eso, después de que eso ocurre, la gente entiende más cosas. Supongo que es porque mientras el tiempo se detiene para el resto del mundo, para uno pasan años dentro de esa especie de burbuja, y el tiempo te hace madurar(2).
El ruido del tráfico fue lo que nos regresó a la normalidad. Ella volteó y su autobús estaba ahí, esperando a que subieran más usuarios, listo para llevarla de mi lado. Rápidamente y ante la ausencia de un buen comentario le solté a quemarropa un "Te quiero y me gustaría que fuéramos novios..." calibre 9 mm.. que se suponía le impactara en pleno corazón. Musitó algo y con su mano acarició mi mejilla mientras sonreía. Subió al autobús callada arrastrando dudas y mirándome con esa mezcla de tristeza y de cariño con que lo haría el resto de mis días. No me dí cuenta que tenía puesto un chaleco a prueba de balas hasta que fue muy tarde... hasta que movió la cabeza en señal negativa y entendí lo que había musitado 15 segundos antes: Soy mejor amiga que novia...
Un mes después se hacía novia de un tipo al que le importaba un comino la reproducción del panda de montaña, o que no tenía la menor idea de las 5 vías de
Santo Tomás de Aquino para explicar la existencia de
Dios, y cuya mayor aproximación a la literatura había sido pagarle a alguien para que le hiciera un reporte de
"Cien años de soledad".Cómo es la inocencia que te hace pensar que uno puede lograr que las cosas del corazón funcionen con la pura voluntad. Decidí esperar todo el tiempo que fuera necesario, tenía 16 años y mas tiempo que vida.
Durante los años(3) siguientes mantuve la esperanza de que alguna vez se aburriera de hablar de
Michael Jordan, de los
Chicago Bulls, de porque
Nike era mejor que
Reebok. La amistad continuó a pesar de "todo". "Todo" significaron las "N" chicas con las que mantuve relación sentimental. Y a pesar de todo seguí esperando... Intenté por segunda vez hablar con ella, sin embargo no funcionó ni eso ni la primera canción con una vieja guitarra acústica que alguien le dedicó, ni las rosas que tantas veces le llegaron...
Un buen día apareció la mujer que siempre quise, y parafraseando a mi vieja amiga, "a veces la vida pasa facturas, pero a algunos la vida les paga interés sobre interés". Nos distanciamos lentamente. Y comencé a entender que lo que seguíamos denominando como "amistad" era en realidad el recuerdo nostálgico de todas esas mañanas con un vaso de café negro en la mano y una plática sobre el resto del universo.
Hace un par de años, antes de que dejara la casa de mis padres, me visitó junto con su novio... si... el mismo tipo que no paraba de hablar de
Jordan. Traía en las manos un sobre con mi nombre, una fecha, y la dirección de una iglesia. Se veía muy feliz, y esa noche no dejó de hablar de las cosas que tenía listas, algo había cambiado, ya no era la chica de la que me enamoré por su sencillez, se había transformado en algo diferente, algo en lo cual no coincidíamos. No fuí a la boda, no tenía ganas de ver en lo que se había convertido en los últimos años(4).
Ahora con la barba que comienza a blanquear, y las arrugas que surcan mi rostro, puedo entender que más que no estar destinados a ser pareja, tuvimos la oportunidad de ser los mejores amigos que nunca podríamos tener en esos años tan lejanos ahora de mi adolescencia...
Si tuvo razón o no en ser mejor novia que amiga, no lo sé... a esta distancia en tiempo no sería imparcial decirlo... lo único que sé, es que ella fue la novia que nunca tuve.
1.- Inserte aquí "
Eye of the tiger" de
Survivor, y escenas de su humilde servidor estudiando a marchas forzadas, practicando tiros libres en la cancha de basquetbol mas cercana, trotando con cadenas de oro en las muñecas por los barrios pobres de Tabasco y correteado por lo más fino y selecto de la sociedad delincuente.
2.- O también pudieran ser las hormonas de adolescente.
3.- Era en serio eso de esperar el tiempo que fuera necesario.
4.- Sé, querido lector, apreciable lectora, que probablemente pienses que fue más bien por despecho, pero en realidad no fue el caso, o lo que es lo mismo, esta es mi narración y cuento lo que quiero.