El día más largo...
En algún momento entre el día en que terminé la carrera y mi primer trabajo, pensé cómo sería mi vida a los 30 años. Seguramente iba a estar casado, probablemente estaría trabajando en algo que me gustase, ganando la lana del mundo, y definitivamente tendría un perro.
Si alguien me hubiera dicho que seguiría soltero (pero estamos trabajando arduamente en corregir ese issue), o que esta etapa de mi vida me sorprendería viviendo en el Distrito Federal, probablemente me hubiera reído como cocainómano en crisis mental. La vida es así... impredecible... mejor aún, sorprendente. Nunca sabes en qué lado de la rueda de la fortuna (Mariana, una amiga muy querida de la carrera decía que la vida era eso: una rueda de la fortuna) te va a tocar hoy, o mañana, o pasado.
Últimamente las cosas no habían andado bien con el trabajo, con la parte dinero, con la parte seguridad personal (quien esté seguro en está ciudad que tire la primera cartera). Y realmente todo fué mucho más difícil cuando pararon los proyectos en los cuales estaba trabajando. Poco faltó para tomar mis cositas y regresar con la cola entre las patas a Tabasco. Pero esta semana las cosas cambiaron. No puedo decir que haya salido de esto sólo con mi fé inquebrantable en que todo estaría bien, de hecho la suerte(?) tiene mucho que ver en esto, según creo yo. Hoy el camino a un mejor futuro tiene fecha de inicio. Y aunque esa fecha no es hoy, sí termina una etapa más en mi vida.
No me puedo quejar por dejar mi trabajo actual o por mis relaciones de trabajo. Como en todo, hay buenos y malos momentos. Y realmente haber sido consultor me dió muchas satisfacciones: viajé por todos lados, conocí gente que me enseñó cómo mejorar mi persona, aprendí a ser independiente y a entender que la clave del éxito son las relaciones humanas. Puedo decir que soy una persona más completa en el amplio sentido de la palabra.
Hoy me preguntaba mi futuro jefe que si el ser consultor es algo que me llenaba, por qué dejarlo. A decir verdad, creo que ese sombrero, el de consultor, no te lo quitas nunca. Sin embargo creo que ha llegado el momento de sentar cabeza, de bajarle un poquito a las ganas de embarcarte en algún proyecto sólo porque suena emocionante, porque está en el libro de cosas-pendientes-por-hacer o porque al final del día, sé (y lo saben tambien las personas cercanas a mi) que soy el tipo idealista que está a la espera de aterrizar los sueños de alguien que no tenga miedo a aventarse al vacío sólo para ver si llega al otro lado. Supongo que eso sentía Bilbo Baggins cuando se vió corriendo detrás de los 13 enanos y Gandalf, sin un pañuelo a la mano.
Hecho aleatorio de viaje #239
En Chihuahua Chihuahua, el hotel Casablanca es una de las mejores opciones para el turismo de negocios.
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Now playing: Bon Jovi - I Don't Want To Live Forever
via FoxyTunes
Si alguien me hubiera dicho que seguiría soltero (pero estamos trabajando arduamente en corregir ese issue), o que esta etapa de mi vida me sorprendería viviendo en el Distrito Federal, probablemente me hubiera reído como cocainómano en crisis mental. La vida es así... impredecible... mejor aún, sorprendente. Nunca sabes en qué lado de la rueda de la fortuna (Mariana, una amiga muy querida de la carrera decía que la vida era eso: una rueda de la fortuna) te va a tocar hoy, o mañana, o pasado.
Últimamente las cosas no habían andado bien con el trabajo, con la parte dinero, con la parte seguridad personal (quien esté seguro en está ciudad que tire la primera cartera). Y realmente todo fué mucho más difícil cuando pararon los proyectos en los cuales estaba trabajando. Poco faltó para tomar mis cositas y regresar con la cola entre las patas a Tabasco. Pero esta semana las cosas cambiaron. No puedo decir que haya salido de esto sólo con mi fé inquebrantable en que todo estaría bien, de hecho la suerte(?) tiene mucho que ver en esto, según creo yo. Hoy el camino a un mejor futuro tiene fecha de inicio. Y aunque esa fecha no es hoy, sí termina una etapa más en mi vida.
No me puedo quejar por dejar mi trabajo actual o por mis relaciones de trabajo. Como en todo, hay buenos y malos momentos. Y realmente haber sido consultor me dió muchas satisfacciones: viajé por todos lados, conocí gente que me enseñó cómo mejorar mi persona, aprendí a ser independiente y a entender que la clave del éxito son las relaciones humanas. Puedo decir que soy una persona más completa en el amplio sentido de la palabra.
Hoy me preguntaba mi futuro jefe que si el ser consultor es algo que me llenaba, por qué dejarlo. A decir verdad, creo que ese sombrero, el de consultor, no te lo quitas nunca. Sin embargo creo que ha llegado el momento de sentar cabeza, de bajarle un poquito a las ganas de embarcarte en algún proyecto sólo porque suena emocionante, porque está en el libro de cosas-pendientes-por-hacer o porque al final del día, sé (y lo saben tambien las personas cercanas a mi) que soy el tipo idealista que está a la espera de aterrizar los sueños de alguien que no tenga miedo a aventarse al vacío sólo para ver si llega al otro lado. Supongo que eso sentía Bilbo Baggins cuando se vió corriendo detrás de los 13 enanos y Gandalf, sin un pañuelo a la mano.
Hecho aleatorio de viaje #239
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